
Eran las dos de la madrugada y como todos los sábados seguíamos nuestra ruta de bares. Creo que llevamos casi 5 años sin cambiar el recorrido, nos estamos convirtiendo en unos clásicos. Poco a poco miras a tu alrededor y ves que la gente que entra a los garitos es cada vez más pequeña y te empiezan a mirar pensando "¿Qué harán por aquí estos carcas?"
Hoy ha sido diferente, al ir caminando por nuestra ruta se me ha quedado mirando una chica que vestía de negro y me ha dicho "¿No me saludas Ander?" La verdad que no la recordaba tan guapa, y después de mirarla unos segundos a los ojos he recordado que era una antigua compañera de clase. Cuando se dan estas situaciones a uno siempre le da por parecer estúpido y realizar la típica pregunta "¿Qué tal te va en la vida?". Ella ha sonreído y durante diez minutos me ha explicado el giro de su vida desde que acabó el colegio hasta el día de hoy. Me ha sorprendido gratamente pero la recordaba como una chica del montón, de estos compañeros de clase que pasan totalmente desapercibidos y que justo te saludas por los pasillos o le pides apuntes para que te deje copiarlos si has faltado algún día a clase de matemáticas.
Su manera de hablar, su felicidad, su mirada... todo ello dejaba ver una persona feliz. Dentro de cuatro meses se casa y me ha presentado al que será dentro de poco su marido. El momento más cruel ha sido cuando se ha interesado por mi vida y no he sabido de qué hablarle. Ella me recordaba como un chico más o menos interesante en los años 90 en el colegio, deportista, alto, estudioso... Pero la realidad en el 2010 era bien distinta. Sí, en el trabajo me va bien, de hecho paso la mayor parte de mi tiempo ahí pero por desgracia poco mas la he podido contar. Ella se ha dado cuenta y los ojos se le han puesto tristes y no ha hecho falta hablarle de nada más, simplemente ha respondido "aunque hayas perdido la esperanza, creeme Ander, la vida gira cuando menos te lo esperes".
¿Tanto se me nota en la mirada que no soy feliz? Quizás, si me hubiera hecho la pregunta antes del 2006 la respuesta y mi mirada hubieran sido otras. Pero está claro y no hace falta conocerme mucho que un mes de noviembre del 2005, mi vida se quedó parada. Y no, ya no me salen las lágrimas, creo que las he gastado todas. Me he fijado en nuevas chicas, he besado nuevos labios, me he llegado a enamorar, pero nunca ha sido como aquella época. Mi terreno ha quedado completamente árido y mi corazón derrotado.
Me dejó marcado y me cambió la vida, conseguí la felicidad donde ella encontraba monotonía, besé los labios con pasión cuando a ella poco a poco sentía frío, la dejé mi chaqueta en invierno pero a ella le sobraba la ropa. Es duro admitir que se cansó de ti y aunque cuatro años después ya no siento dolor la herida sigue abierta. No me importa admitir que hace poco la vi y mis piernas volvieron a temblar recordando aquel fin de año tan trágico.
Son casi las cinco de la mañana y me he conectado un rato al llegar a casa para escribir esta historia que me acaba de ocurrir. Una noche más no ha sucedido nada interesante en mi vida y creo que lo mejor que voy a poder hacer es ir a descansar un rato. Lo único agradable que he sentido es el camino de vuelta a casa, por fin las estrellas se han dejado ver. Llevábamos una semana mojados por la lluvia y los nubarrones han dado paso a pequeños claros que se han formado esta noche. Mañana toca andar un poco en bicicleta, estudiar un curso que voy a tener que acudir en un mes y dar un poco de color a las escalas pentatónicas con la guitarra.
Buenas noches tristes primaverales.
Hoy ha sido diferente, al ir caminando por nuestra ruta se me ha quedado mirando una chica que vestía de negro y me ha dicho "¿No me saludas Ander?" La verdad que no la recordaba tan guapa, y después de mirarla unos segundos a los ojos he recordado que era una antigua compañera de clase. Cuando se dan estas situaciones a uno siempre le da por parecer estúpido y realizar la típica pregunta "¿Qué tal te va en la vida?". Ella ha sonreído y durante diez minutos me ha explicado el giro de su vida desde que acabó el colegio hasta el día de hoy. Me ha sorprendido gratamente pero la recordaba como una chica del montón, de estos compañeros de clase que pasan totalmente desapercibidos y que justo te saludas por los pasillos o le pides apuntes para que te deje copiarlos si has faltado algún día a clase de matemáticas.
Su manera de hablar, su felicidad, su mirada... todo ello dejaba ver una persona feliz. Dentro de cuatro meses se casa y me ha presentado al que será dentro de poco su marido. El momento más cruel ha sido cuando se ha interesado por mi vida y no he sabido de qué hablarle. Ella me recordaba como un chico más o menos interesante en los años 90 en el colegio, deportista, alto, estudioso... Pero la realidad en el 2010 era bien distinta. Sí, en el trabajo me va bien, de hecho paso la mayor parte de mi tiempo ahí pero por desgracia poco mas la he podido contar. Ella se ha dado cuenta y los ojos se le han puesto tristes y no ha hecho falta hablarle de nada más, simplemente ha respondido "aunque hayas perdido la esperanza, creeme Ander, la vida gira cuando menos te lo esperes".
¿Tanto se me nota en la mirada que no soy feliz? Quizás, si me hubiera hecho la pregunta antes del 2006 la respuesta y mi mirada hubieran sido otras. Pero está claro y no hace falta conocerme mucho que un mes de noviembre del 2005, mi vida se quedó parada. Y no, ya no me salen las lágrimas, creo que las he gastado todas. Me he fijado en nuevas chicas, he besado nuevos labios, me he llegado a enamorar, pero nunca ha sido como aquella época. Mi terreno ha quedado completamente árido y mi corazón derrotado.
Me dejó marcado y me cambió la vida, conseguí la felicidad donde ella encontraba monotonía, besé los labios con pasión cuando a ella poco a poco sentía frío, la dejé mi chaqueta en invierno pero a ella le sobraba la ropa. Es duro admitir que se cansó de ti y aunque cuatro años después ya no siento dolor la herida sigue abierta. No me importa admitir que hace poco la vi y mis piernas volvieron a temblar recordando aquel fin de año tan trágico.
Son casi las cinco de la mañana y me he conectado un rato al llegar a casa para escribir esta historia que me acaba de ocurrir. Una noche más no ha sucedido nada interesante en mi vida y creo que lo mejor que voy a poder hacer es ir a descansar un rato. Lo único agradable que he sentido es el camino de vuelta a casa, por fin las estrellas se han dejado ver. Llevábamos una semana mojados por la lluvia y los nubarrones han dado paso a pequeños claros que se han formado esta noche. Mañana toca andar un poco en bicicleta, estudiar un curso que voy a tener que acudir en un mes y dar un poco de color a las escalas pentatónicas con la guitarra.
Buenas noches tristes primaverales.
2 comentarios:
Son también poco más de las cinco de la mañana y pienso con rabia... no puede ser que después de tanto tiempo la herida siga abierta, es injusto que sigas creyendo que tu vida se quedó parada en ese momento porque no fué así, tú has querido que parara en ese momento y sólo tú podrás darle cuerda para que siga de nuevo.
Un saludo
Anduriño,espero que ese sentimiento se quedara en esa noche escondido en alguna estrella...a estas alturas uno no puede hacer hueco a estos momentos de melancolía..tan pronto como llegan dejarlos pasar..y te aseguro que pasan...
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