Mientras cenaba he sintonizado la radio y una canción me ha hecho volver años atrás.
Fue en el puerto bizkaino de Getxo cuando entramos a comer a un restaurante americano. El local era gigante y tras un tiempo esperando por fin conseguimos mesa. Y de repente allá vino ella para atendernos.
Unos ojos verdes como el color de las montañas en invierno, su melena negra al viento y aquella sonrisa que me hizo perder el sentido. No era una chica con sonrisa profident ni con las tetas de silicona, quizás por eso la hacía mucho más especial. Simplemente se dedicó a ser ella misma.
Después de mucho tiempo y una carta que nos enviamos sigo recordándola desde la distancia.
Estés donde estés, un abrazo Bea. Hoy acompaña a esta entrada aquella canción que por un instante nos hizo soñar despiertos.
Mikel Erentxun - "Cartas de amor (cuando no hay amor)".
Fue en el puerto bizkaino de Getxo cuando entramos a comer a un restaurante americano. El local era gigante y tras un tiempo esperando por fin conseguimos mesa. Y de repente allá vino ella para atendernos.
Unos ojos verdes como el color de las montañas en invierno, su melena negra al viento y aquella sonrisa que me hizo perder el sentido. No era una chica con sonrisa profident ni con las tetas de silicona, quizás por eso la hacía mucho más especial. Simplemente se dedicó a ser ella misma.
Después de mucho tiempo y una carta que nos enviamos sigo recordándola desde la distancia.
Estés donde estés, un abrazo Bea. Hoy acompaña a esta entrada aquella canción que por un instante nos hizo soñar despiertos.
Mikel Erentxun - "Cartas de amor (cuando no hay amor)".
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